Orfandades
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
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Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
Bella Clara nos sorprende nuevamente con su poesía, profesando un poder a cada palabra, construyendo atmósferas, creando personajes y particulares atmósferas.
Esta magia habita para siempre en la memoria, una vez que se ha buceado por la obra literaria de esta escritora, ciudadana del mundo.
La sed del tiempo es un ejemplo mágico y precioso del poder de la literatura. Estando la escritora Bella Clara Ventura en la Feria del Libro de Puebla, en México, contactó con ella un lector de ese país que a sus más de ochenta años fua capaz de viajar cientos de kilómetros para encontrarse con ella. Acababa de terminar una obra suya y algo se había encendido en su interior. Necesitaba contar su historia y consideró que la voz de Bella era la adecuada para hacerlo. Se conocieron y conversaron durante horas, y fruto de esa charla, emotiva, urgente y salvadora, son estas páginas. Bella aceptó el reto y con su saber hacer dio forma a los recuerdos de Jorge, que corrían como un caballo desbocado azuzado por su sed de tiempo. La escritora supo ver que más allá de un relato personal en esa memoria se guardaba una historia épica pero poco conocida que no debía perderse: la de los llamados gauchos judíos, esas familias que huyendo de odios y persecuciones en la Europa a fines del s. xix se instalaron en una Argentina llena de futuro. Y allí prosperaron e hicieron crecer a su país.
Les invitamos a adentrarse de la mano de Bella Clara Ventura, cuya humanidad, dominio de la palabra y sentido del humor se convierten en el vehículo perfecto, en una aventura de sabor mítico, llena de personajes inolvidables y situaciones que reflejan lo mejor y lo peor que todos llevamos dentro. Un experimento literario y humano que no olvidarán.
Una de las frases célebres de Anaïs Nin dice así: «El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía».
Cuando se conjuga el erotismo con la poesía, y precisamente por la mano de una reconocida escritora de fama mundial como lo es Bella Clara Ventura, resultan libros inquietantes, generadores de imágenes, hermosos y reveladores como este, que producen en nosotros, los lectores, un ejercicio de arqueología personal. Al internarse en los versos se excava en las sensaciones y recuerdos, presentándote además los instrumentos para desenterrar ciudades dormidas.
La poesía, ese arte sublime de capturar lo inefable, se erige en estas páginas como el refugio de las emociones más profundas y sinceras. Bella Clara nos embarca en un viaje hacia los abismos del alma y la cumbre de los sentidos. Un viaje íntimo que se presenta como un homenaje a la sensualidad femenina, sin olvidar la masculina. Un canto valiente y sincero a la energía primordial que nos habita y que a menudo reprimimos y silenciamos.
Afrodita en el alma es una oda a la vida, a los placeres y a los sentidos. Es también un abrazo a la esencia del ser.
Nery Santos Gómez
La escritora aborda en Nace SANA un interesante asunto todavía rodeado de misterio: él, como muchos científicos alemanes que trabajaron, más o menos obligados para el III Reich, acabaron formando parte de la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial (de la que es trasunto la SANA del título), después de la guerra ellos salvaban la vida y, a cambio, ponían al servicio de los Estados Unidos todo lo que habían adelantado en la investigación con misiles que podían aplicarse a los cohetes y que acabarían tomando forma, años después, en el Programa Apolo.
La puesta en marcha del operativo de evacuación de los científicos, cuando todavía la guerra si bien ya decidida, no había terminado y, los conflictos morales en que se ven inmersas estas mentes privilegiadas y contradictorias son el punto de partida que le sirve a la autora para volver a entregar una historia llena de humanidad, compromiso y emoción. Aunque, Bella Clara cambia de registro y nos sorprende con una narración histórica pese a lo controvertido del tema, sigue subyaciendo tras cada trama y tras cada personaje, el espíritu optimista y el sentido del humor que impregna toda su obra.
Pamela es una traductora colombiana a la que no se lo pone nada por delante. Joel, un ginecólogo mexicano amante de la familia y las tradiciones. Ella ha conocido varios maridos porque la vida es larga pero solo es una, y cree firmemente en el derecho a la búsqueda de la felicidad; él cuida un matrimonio que dura décadas porque confía en la fidelidad como garantía de lo eterno. Él no llega a los sesenta, ella los pasa con creces, pero cuando se conocen en un congreso en La Habana, Joel piensa que Pamela es, en todos los sentidos, la mujer más atractiva que ha conocido nunca y se da cuenta de que la juventud de su nueva amiga es infinita y contagiosa. Ninguno de los dos buscaba nada, pero van a encontrar algo muy grande en la mágica ciudad cubana y tendrán que aprender a manejarlo.
La libertad, anfitriona del corazón, es el elogio del retorno a uno mismo, fuente inagotable de riqueza, por más descuidada o incomprendida que sea. Esta libertad de ser nosotros mismos nos permite redescubrir el paraíso perdido que podemos recrear en la Tierra a través de palabras y acciones. Un retorno al estado natural, a la sencillez, a lo invisible, tan bien descrito por Saint Exupéry como lo esencial. La libertad es un pájaro-niño que todos vivimos dentro de nosotros mismos. Y aquí hay versos que nos susurran esta verdad con la ayuda de metáforas que emanan de un autor colombo-mexicano, pintor de los vuelos del alma. Pacificadora, quiere extraer su perfume de la selva para destilarlo a la humanidad. Aboga por la alegría de vivir sin cadenas y sin ataduras, pero sólo bajo el dictado del corazón, anfitrión de sentimientos nobles. Estemos de acuerdo con Vauvenargues: “Los grandes pensamientos surgen del corazón. »
Bella Clara Ventura nos regala una colección donde el amor se manifiesta con su magnitud en el paisaje de una semilla de ausencia. Otra forma de considerar el sentimiento que une a dos seres no en el abandono sino en la distancia, que debe ser aliviado gracias a la ayuda y asistencia de la fantasía. Sus poemas nos ofrecen esta frescura poética mientras las lágrimas son verdaderas y sinceras y el horizonte describe la alegría del reencuentro. Probarán el trópico y la sensualidad de los cuerpos que se buscan en las sombras de una separación obligada que cada sol acerca. Las lunas del Este iluminan el camino de regreso a los brazos del amado.
Una colección llena de pasión y originalidad para sugerir que el amor brilla incluso en la ausencia. Desde caricias bohemias hasta besos exóticos, el amor une pensamientos con abrazos que sólo el cielo conoce.
Los versos se suceden para describir el estado de ánimo que experimenta toda persona cuando el abandono, aunque sea momentáneo, se aferra como un fantasma a las hojas vacías del delirio que le espera.
Toda una colección que nos revela una nueva forma de hablar del amor ausente bajo la mirada de una luna en forma de abanico y la sonrisa cómplice de las estrellas.