Narrativa

Nace Sana

La escritora aborda en Nace SANA un interesante asunto todavía rodeado de misterio: él, como muchos científicos alemanes que trabajaron, más o menos obligados para el III Reich, acabaron formando parte de la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial (de la que es trasunto la SANA del título), después de la guerra ellos salvaban la vida y, a cambio, ponían al servicio de los Estados Unidos todo lo que habían adelantado en la investigación con misiles que podían aplicarse a los cohetes y que acabarían tomando forma, años después, en el Programa Apolo.

La puesta en marcha del operativo de evacuación de los científicos, cuando todavía la guerra si bien ya decidida, no había terminado y, los conflictos morales en que se ven inmersas estas mentes privilegiadas y contradictorias son el punto de partida que le sirve a la autora para volver a entregar una historia llena de humanidad, compromiso y emoción. Aunque, Bella Clara cambia de registro y nos sorprende con una narración histórica pese a lo controvertido del tema, sigue subyaciendo tras cada trama y tras cada personaje, el espíritu optimista y el sentido del humor que impregna toda su obra.

La sed del tiempo

La sed del tiempo es un ejemplo mágico y precioso del poder de la literatura. Estando la escritora Bella Clara Ventura en la Feria del Libro de Puebla, en México, contactó con ella un lector de ese país que a sus más de ochenta años fua capaz de viajar cientos de kilómetros para encontrarse con ella. Acababa de terminar una obra suya y algo se había encendido en su interior. Necesitaba contar su historia y consideró que la voz de Bella era la adecuada para hacerlo. Se conocieron y conversaron durante horas, y fruto de esa charla, emotiva, urgente y salvadora, son estas páginas. Bella aceptó el reto y con su saber hacer dio forma a los recuerdos de Jorge, que corrían como un caballo desbocado azuzado por su sed de tiempo. La escritora supo ver que más allá de un relato personal en esa memoria se guardaba una historia épica pero poco conocida que no debía perderse: la de los llamados gauchos judíos, esas familias que huyendo de odios y persecuciones en la Europa a fines del s. xix se instalaron en una Argentina llena de futuro. Y allí prosperaron e hicieron crecer a su país. 

Les invitamos a adentrarse de la mano de Bella Clara Ventura, cuya humanidad, dominio de la palabra y sentido del humor se convierten en el vehículo perfecto, en una aventura de sabor  mítico, llena de personajes inolvidables y situaciones que reflejan lo mejor y lo peor que todos llevamos dentro. Un experimento literario y humano que no olvidarán.

Rehén de le memoria 2025

Rehén de la memoria es una de las novelas más íntimas de Bella Clara Ventura, y eso no es poco decir en el caso de una autora cuya pasión todo lo vuelve cuestión muy personal. Recupera y comparte en estas páginas uno de sus tesoros más preciados: la huella que sus antepasados dejaron en ella. Y de entre todos —procede de una familia viajera y emprendedora caracterizada por la mezcla y la diversidad—, sobresalen las luminosas figuras de sus abuelos maternos, Victoria Clara y Joshua sobre el papel, a los que seguimos en sus luchas —por su amor, por hacerse un hueco en el mundo— y sus viajes —de Turquía a México y de México hasta asentarse definitivamente en Colombia—. Judíos de origen humilde, gracias a su esfuerzo y su optimismo terminarán fundando una próspera familia en una tierra lejana a la que tendrán que adaptarse sin perder nunca las costumbres y principios de su religión. Transmitirán a sus descendientes, y eso es lo que aquí rescata su nieta mayor, un rico legado de enseñanzas y valores que los acompañarán ya para siempre. 

Más allá de la riqueza de la expresividad de su prosa, del humor y de la fuerza que invariablemente emanan de sus textos, las novelas de Bella Clara Ventura siempre dejan un poso en el alma del lector en forma de aprendizaje y estímulo. En esta ocasión nos lleva a reflexionar sobre el hecho fundamental de que somos parte de una cadena de vida, que los que se fueron no se fueron del todo porque viven en nosotros, como nosotros lo haremos en los que nos suceden. No estamos solos y seremos, al menos un poquito, eternos en los nuestros… Sin duda un pensamiento reconfortante para enfrentarnos a este mundo que nos toca vivir.

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