Orfandades
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.


…La poeta colombo-mexicana Bella Clara Ventura nos invita a sopesar y a valorar el dinamismo transformador de la luz en su complemento con el agua fecunda y fluyente. Ésta es la clave, no sólo para poder ingresar en el universo poético trazado como una aventura de iniciación hacia la luminosidad del cosmos, sino también para emprender el camino de una iniciación estética que se propone como indagación y reflexión, abierta a inquirir el cosmos y la escritura poética. Jorge Chen Sham_Universidad de Costa Rica, Costa Rica
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
Una de las frases célebres de Anaïs Nin dice así: «El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía».
Cuando se conjuga el erotismo con la poesía, y precisamente por la mano de una reconocida escritora de fama mundial como lo es Bella Clara Ventura, resultan libros inquietantes, generadores de imágenes, hermosos y reveladores como este, que producen en nosotros, los lectores, un ejercicio de arqueología personal. Al internarse en los versos se excava en las sensaciones y recuerdos, presentándote además los instrumentos para desenterrar ciudades dormidas.
La poesía, ese arte sublime de capturar lo inefable, se erige en estas páginas como el refugio de las emociones más profundas y sinceras. Bella Clara nos embarca en un viaje hacia los abismos del alma y la cumbre de los sentidos. Un viaje íntimo que se presenta como un homenaje a la sensualidad femenina, sin olvidar la masculina. Un canto valiente y sincero a la energía primordial que nos habita y que a menudo reprimimos y silenciamos.
Afrodita en el alma es una oda a la vida, a los placeres y a los sentidos. Es también un abrazo a la esencia del ser.
Nery Santos Gómez
Cincuenta y cinco días sin ti, hace parte de una colección llena de pasión y originalidad para sugerir que el amor brilla incluso durante la ausencia. Hablar de amor no siempre es fácil porque el sentimiento es intenso. Nos aborda cuando toca nuestro corazón y nos muestra las distintas posibilidades de intercambio con la magia del otro en la búsqueda de uno mismo. Una vez concebido, la pasión se cuela en poesía, las metáforas se desbordan y los versos hacen eco del alma cuando se experimenta la distancia. La búsqueda de palabras se convierte en sinónimo de conquista y separación. La palabra se combina con ternura y besos. Las caricias brotan bajo un sol tropical en comunión con los continentes, América, África y Oriente Medio, y es el idioma francés el que crea el vínculo entre estos dos seres que viven cincuenta y cinco días separados. En esta colección, el amor se dimensiona en torno a su propio misterio.
Carlos Garrido Chalén. Poeta peruano. Premio Nacional de Poesía.
«La paz, celestina de nuestros espíritus», es la suma aquiescente de una serie de respuestas socio políticas y en general, un estado de la divinidad reclamado en la tierra para confirmar que existe. Y a la poeta colombo mexicana Bella Calara Ventura – que para inventando ditirambos a los vientos, dejando su lava en los sentidos – se le ha ocurrido por primera vez en la historia de la humanidad, homenajearla. No a la manera de los retóricos vanos que hablan – curioseando en los estertores famélicos de la guerra cainita – desde la perspectiva de la banalidad mas hipócrita , sino desde la ternura y la esperanza.
En su libro Paz, sicaria de la lágrima, bello título para recompensar el grado neutro, la luz quieta, al rio que salta sin gemidos, la aeda nos demuestra una vez más, que la paz no solo es posible, sino fundamentalmente imprescindible, en esta hora en la que rugen los cañones y el amor proclama sus consignas definitivas para eternizar la vida.
Carlos Garrido Chalén: Presidente Ejecutivo de la Unión Hispanoamericana de Escritores.
Una mujer deseosa de aprender de revés, niña que mira el mundo a través de las hojas. Y ahí aparece una de las filosofías fundamentales de la obra, la de la niña interior que sale y sabe abrir la puerta para ir a jugar, como en el estribillo de la infancia. Una niña dolida, suspendida en una butaca y en su silencio, se encuentra a sí misma en las esencias de la alegría, aprendida en los aromas de la abuela y en el juego, bien serio, de vislumbrar el poema.
Esta hija, por ventura bienaventurada, también abuela, madre y hermana, viaja por los milenios de las mujeres ancestrales, como bella por su casa, también clara y milenaria. Así la vemos siempre, la viajera, la que canta y visiona cielos morados en sus paisajes pintados como espejismos de astros.