Orfandades
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.


Una mujer deseosa de aprender de revés, niña que mira el mundo a través de las hojas. Y ahí aparece una de las filosofías fundamentales de la obra, la de la niña interior que sale y sabe abrir la puerta para ir a jugar, como en el estribillo de la infancia. Una niña dolida, suspendida en una butaca y en su silencio, se encuentra a sí misma en las esencias de la alegría, aprendida en los aromas de la abuela y en el juego, bien serio, de vislumbrar el poema.
Esta hija, por ventura bienaventurada, también abuela, madre y hermana, viaja por los milenios de las mujeres ancestrales, como bella por su casa, también clara y milenaria. Así la vemos siempre, la viajera, la que canta y visiona cielos morados en sus paisajes pintados como espejismos de astros.
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
La luz, ese impasible milagro que aligera la muerte, está vívido y ebrio, en este libro de Bella Clara Ventura. Precisamente en el poema, LUZ, dice la autora: “Trae el espectro de un collage/ cuando la luz comprime el color/ para dejarlo en la esencia/pura/ del prisma”, y ella es su anfitriona, porque la recibe, la atrae, la toma como rayo para eyectarla al infinito y la resume en una mirada.
Las prestigiosas Carmen Hernández Peña e Ileana Álvarez, poetas y ensayistas de Ciego de Ávila, Cuba, expresan en el prólogo de este libro: “Esta mujer es muchas mujeres a la vez, y no es vergonzante de ninguna de ellas, al contrario. Bella disfruta cada una de las Bellas que porta,” y más adelante aseguran: …” un libro mágico en el que no es su huésped el protagonista, sino la luz, una luz que emana de quien no ha escrito y se reparte, también asimétricamente, según el que sea capaz de percibirla.”
La personalidad de Bella y la certeza de su fulgor, son un desafío constante representado en este poemario que presenta para sus lectores a nivel internacional, con la seguridad que se encontrará en él un verdadero manifiesto de vida.
Es Eros en… canto una celebración del amor y del sexo como fuerza vital y transformadora, capaz de convertir a los amantes en un solo ser, totalmente animal, totalmente espiritual, que transciende a la mera suma de sus cuerpos. El deseo, el placer y la entrega, los jadeos, gemidos y sudores se transforman en poemas y conforman un libro ardiente e inteligente que estimula los sentidos y la razón. Y es que a través de su inagotable y creativo catálogo de metáforas de las más líricas a las más audaces y divertidas, Bella Clara Ventura nos recuerda que estamos vivos y que, al menos en el rato que tardamos en susurrar un poema, prolongar las caricias y dilatar la explosión, somos eternos.
Puede decirse, en consecuencia, que Eros en… canto se constituye en un frenesí de los sentidos y en una distribución estética de los erotismos que atraviesa todo límite y, al mismo tiempo, en un canto/confesión personal, cuyo vitalismo exuberante se comunica y se comparte en cada poema.
Poemario editado por Sociedad de la Imaginación en el año 2002. Prologado por el poeta, periodista y crítico de arte antioqueño merecedor de varios premios de poesía, Mario Rivero.
El libro en una de sus solapas cuenta con el texto de una de las poetas mas relevantes de Colombia, Matilde Espinoza, quien anota:
“Conozco la novedosa poesía de la escritora Bella Clara Ventura, aunque cronológicamente ella ocupa sus espacios siderales y yo la dura tierra, admiro la originalidad y frescura de sus metáforas que entregan el mensaje hermoso y esperanzado”
Bella Clara Ventura escribe poesía porque no puede dejar de hacerlo. Mallarmé dijo alguna vez «Un hombre acostumbrado a soñar viene a hablar de otro que está muerto».
Claudia De Greiff
Este libro, Corazón en oasis, hace parte de una colección llena de pasión y originalidad para sugerir que el amor brilla incluso durante la ausencia. Desde caricias bohemias hasta besos exóticos, el amor une pensamientos con abrazos que solo el cielo conoce.
Los versos se ensanchan para describir el estado que experimenta toda persona cuando el abandono, incluso momentáneo, se aferra como un fantasma a la espera delirante que le asecha.
Todo un relato que nos revela una nueva forma de hablar del amor ausente bajo la mirada de una luna expectante y la sonrisa cómplice de las estrellas.
«La paz, celestina de nuestros espíritus», es la suma aquiescente de una serie de respuestas socio políticas y en general, un estado de la divinidad reclamado en la tierra para confirmar que existe. Y a la poeta colombo mexicana Bella Calara Ventura – que para inventando ditirambos a los vientos, dejando su lava en los sentidos – se le ha ocurrido por primera vez en la historia de la humanidad, homenajearla. No a la manera de los retóricos vanos que hablan – curioseando en los estertores famélicos de la guerra cainita – desde la perspectiva de la banalidad mas hipócrita , sino desde la ternura y la esperanza.
En su libro Paz, sicaria de la lágrima, bello título para recompensar el grado neutro, la luz quieta, al rio que salta sin gemidos, la aeda nos demuestra una vez más, que la paz no solo es posible, sino fundamentalmente imprescindible, en esta hora en la que rugen los cañones y el amor proclama sus consignas definitivas para eternizar la vida.
Carlos Garrido Chalén: Presidente Ejecutivo de la Unión Hispanoamericana de Escritores.