Orfandades
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
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Bella Clara nos sorprende nuevamente con su poesía, profesando un poder a cada palabra, construyendo atmósferas, creando personajes y particulares atmósferas.
Esta magia habita para siempre en la memoria, una vez que se ha buceado por la obra literaria de esta escritora, ciudadana del mundo.
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
La importancia que reviste este libro para la escritora y para el arte poético, se presenta en forma de díptico. Por un lado, la experiencia de escribir desde su propio silencio, en búsqueda de un ritmo poético escondido en cada palabra anudada a una palabra más para formar el verso y, por el otro, una tendencia estética que retrata la realidad sin provocaciones, la advertencia de un sol que la abraza todos los días, así llueva y esa luna que sin rodeos la provoca y la incita a conversar con la noche.
Elevada a través de metáforas indómitas la poesía de este libro se realza en un lenguaje audaz, limpio, que responde a una concepción profunda y coherente del mundo que le asalta a cada instante. Es su mundo con el otro, donde la pregunta no tiene respuesta sino conclusiones, donde el interrogante se ahoga en su propio rito para quedarse estático, como suspendido, sin saber a dónde ir. Aquí la rima puede ser o no, un factor esencial de la tonalidad, del ritmo, de la sucesión de acentos, es fundamental para la interpretación de los poemas haciéndose evidente la ineludible verdad de un tiempo subjetivo.
En términos de precisar una tendencia literaria, podríamos atrevernos a encontrar una afinidad con el estilo poético de Nicanor Parra, hablaríamos entonces de “la poesía de lo cotidiano”, con una diferencia relevante y es, la de los giros verbales torneados por atmósferas surrealistas. Es esta mixtura la que define un estilo propio y genuino, que hace de su mundo poético una trasmutación de todas sus vivencias.
Claudia De Greiff
Una mujer deseosa de aprender de revés, niña que mira el mundo a través de las hojas. Y ahí aparece una de las filosofías fundamentales de la obra, la de la niña interior que sale y sabe abrir la puerta para ir a jugar, como en el estribillo de la infancia. Una niña dolida, suspendida en una butaca y en su silencio, se encuentra a sí misma en las esencias de la alegría, aprendida en los aromas de la abuela y en el juego, bien serio, de vislumbrar el poema.
Esta hija, por ventura bienaventurada, también abuela, madre y hermana, viaja por los milenios de las mujeres ancestrales, como bella por su casa, también clara y milenaria. Así la vemos siempre, la viajera, la que canta y visiona cielos morados en sus paisajes pintados como espejismos de astros.
Este libro recoge poemas de cada instante vivido por Bella Clara Ventura.
Es un itinerario por evocaciones que se deslizan en los misterios cotidianos.
Misterios que solo la poeta puede descifrar.
Poesía inspirada en el día a día. Realismo transfigurado donde se vuelve criatura la palabra como un signo que rememora momentos, recogidos de cada vivencia impregnada de poema.
La luz, ese impasible milagro que aligera la muerte, está vívido y ebrio, en este libro de Bella Clara Ventura. Precisamente en el poema, LUZ, dice la autora: “Trae el espectro de un collage/ cuando la luz comprime el color/ para dejarlo en la esencia/pura/ del prisma”, y ella es su anfitriona, porque la recibe, la atrae, la toma como rayo para eyectarla al infinito y la resume en una mirada.
Las prestigiosas Carmen Hernández Peña e Ileana Álvarez, poetas y ensayistas de Ciego de Ávila, Cuba, expresan en el prólogo de este libro: “Esta mujer es muchas mujeres a la vez, y no es vergonzante de ninguna de ellas, al contrario. Bella disfruta cada una de las Bellas que porta,” y más adelante aseguran: …” un libro mágico en el que no es su huésped el protagonista, sino la luz, una luz que emana de quien no ha escrito y se reparte, también asimétricamente, según el que sea capaz de percibirla.”
La personalidad de Bella y la certeza de su fulgor, son un desafío constante representado en este poemario que presenta para sus lectores a nivel internacional, con la seguridad que se encontrará en él un verdadero manifiesto de vida.
Carrusel de emociones, no es un juego de niños. Es la muestra viva de la pasión que gira a nuestro alrededor con su rostro de amor y de dolor. Hace parte de la colección de Bella Clara Ventura donde leemos sus impresiones de vida y muerte. Este exaltación de la existencia nos devuelve al camino de la poesía. Los versos dan testimonio de cómo conversar con las estrellas para hacerlas presentes en este camino de misterio y alegría, de locuras y mariposas prominentes, inicio de un carrusel, pirueta de nuestros sentimientos.