Orfandades
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
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Carlos Garrido Chalén. Poeta peruano. Premio Nacional de Poesía.
Es una aurora singular en el panorama literario internacional. Novelista de éxito desde hace más de treinta años. Escribe poemas desde un lenguaje personalismo.
Este texto es una suerte de bestiario o mini zoológico poético en el que van desfilando diversos animales. Más que un verdadero mini zoológico o bestiario desbordante de imaginación es un mágico recorrido o bella y clara aventura sin fin, por los interminables reinos de la poesía infantil real, maravillosa, llena de gnomos y duendes, que «decora la fantasía».
Nada escapa al universo creativo de Bella Clara Ventura, ni siquiera los seres mitológicos, pues entre sus tiernas páginas están primorosamente retratados por igual, la sirena enjoyada de escamas, Pegaso por los aires configurando nuevos mundos y el unicornio que en el tercer ojo clava su cuerno.
Hechizos de bosque fue publicado inicialmente el 2001 por Club Editor en Bogotá, reeditado ahora por Alejo en Lima, para complacencia y regocijo de sus lectores.
Jorge Ita Gómez
Poemario editado por Sociedad de la Imaginación en el año 2002. Prologado por el poeta, periodista y crítico de arte antioqueño merecedor de varios premios de poesía, Mario Rivero.
El libro en una de sus solapas cuenta con el texto de una de las poetas mas relevantes de Colombia, Matilde Espinoza, quien anota:
“Conozco la novedosa poesía de la escritora Bella Clara Ventura, aunque cronológicamente ella ocupa sus espacios siderales y yo la dura tierra, admiro la originalidad y frescura de sus metáforas que entregan el mensaje hermoso y esperanzado”
Bella Clara Ventura escribe poesía porque no puede dejar de hacerlo. Mallarmé dijo alguna vez «Un hombre acostumbrado a soñar viene a hablar de otro que está muerto».
Claudia De Greiff
Una mujer deseosa de aprender de revés, niña que mira el mundo a través de las hojas. Y ahí aparece una de las filosofías fundamentales de la obra, la de la niña interior que sale y sabe abrir la puerta para ir a jugar, como en el estribillo de la infancia. Una niña dolida, suspendida en una butaca y en su silencio, se encuentra a sí misma en las esencias de la alegría, aprendida en los aromas de la abuela y en el juego, bien serio, de vislumbrar el poema.
Esta hija, por ventura bienaventurada, también abuela, madre y hermana, viaja por los milenios de las mujeres ancestrales, como bella por su casa, también clara y milenaria. Así la vemos siempre, la viajera, la que canta y visiona cielos morados en sus paisajes pintados como espejismos de astros.
La importancia que reviste este libro para la escritora y para el arte poético, se presenta en forma de díptico. Por un lado, la experiencia de escribir desde su propio silencio, en búsqueda de un ritmo poético escondido en cada palabra anudada a una palabra más para formar el verso y, por el otro, una tendencia estética que retrata la realidad sin provocaciones, la advertencia de un sol que la abraza todos los días, así llueva y esa luna que sin rodeos la provoca y la incita a conversar con la noche.
Elevada a través de metáforas indómitas la poesía de este libro se realza en un lenguaje audaz, limpio, que responde a una concepción profunda y coherente del mundo que le asalta a cada instante. Es su mundo con el otro, donde la pregunta no tiene respuesta sino conclusiones, donde el interrogante se ahoga en su propio rito para quedarse estático, como suspendido, sin saber a dónde ir. Aquí la rima puede ser o no, un factor esencial de la tonalidad, del ritmo, de la sucesión de acentos, es fundamental para la interpretación de los poemas haciéndose evidente la ineludible verdad de un tiempo subjetivo.
En términos de precisar una tendencia literaria, podríamos atrevernos a encontrar una afinidad con el estilo poético de Nicanor Parra, hablaríamos entonces de “la poesía de lo cotidiano”, con una diferencia relevante y es, la de los giros verbales torneados por atmósferas surrealistas. Es esta mixtura la que define un estilo propio y genuino, que hace de su mundo poético una trasmutación de todas sus vivencias.
Claudia De Greiff
Bella Clara Ventura, polifacética, incansable, pura energía, tiene un alma mágica, un alma -que cobija su esencia de mujer con alas-. A modo de hechizo, de mágico encantamiento, nos entrega Bienhadadas, un poemario donde evoca e invoca a las hadas, esas fuerzas femeninas benéficas que emanan de la naturaleza para iluminar el camino de los bienhadados.
Las hadas de Bella Clara Ventura son las de su niñez, esa época que ella, como tantos otros, nunca abandonó del todo, hadas revoltosas, chispeantes y juguetonas. Pero son también las hadas de su madurez, es decir, unas hadas que han crecido con ella y se han convertido en hadas fuertes, transgresoras (-palpitan como gatas en celo-), hadas con voz y palabra, espíritus libres que otorgan el don del valor para enfrentarnos al mundo.
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